12 ¿Qué Hacer?: El Camino Judicial

La Campaña en el Tribunal Supremo

El tercer curso de acción que pueden realizar los grupos que se oponen al avance de la homosexualidad es la incoación ante el Tribunal Supremo de los Estados Unidos de un pleito para reclamar que:  1. Los homosexuales no deben ser considerados como un grupo minoritario,  2. La homosexualidad es una conducta que se puede aprender,  3. El crecimiento de la homosexualidad perjudica el bienestar de la sociedad,  4. La desinstalación de los valores en contra de la conducta homosexual tiene el efecto de fomentar la homosexualidad.

Los grupos en favor del avance de la homosexualidad han logrado cambiar, con gran éxito, los valores y, por consiguiente, las actitudes de la sociedad hacia la homosexualidad.  Por el contrario, los grupos en contra 

del avance de la homosexualidad han ido perdiendo terreno hasta quedar ignorados y derrotados.  ¿A qué se debe el éxito de los primeros y la derrota de los últimos? 

El éxito de los grupos a favor del avance de la homosexualidad radica en que han logrado promover con éxito la idea de que los homosexuales son un grupo minoritario.  Es decir, han logrado promover con éxito la idea de que la homosexualidad es una conducta innata que no se puede aprender y, por consiguiente, no afecta la conducta sexual de los demás miembros de la sociedad.  Se trata de una “preferencia sexual” biológicamente determinada y, en consecuencia, se trata de un grupo minoritario discriminado.  En la medida en que han logrado que la gente y en especial los tribunales acepten este argumento, han logrado dos cosas:  1. Que se cambien los valores en contra de la homosexualidad por parte de los miembros de la sociedad más prominentes y con mayor capacidad e influencia para cambiar los valores de los demás miembros de la sociedad.  Estos son los gobernantes, legisladores y especialmente los jueces.  2. Una vez se logra que se cambien los valores de los miembros de la sociedad más prominentes, surge como consecuencia que se legislen nuevas leyes para protegerlos del rechazo de la sociedad hacia esa conducta, evitando que la sociedad los discrimine.  Además surge el que los tribunales establezcan nueva jurisprudencia para igualmente protegerlos del rechazo de la sociedad y de la discriminación. 

La derrota de los grupos moralistas en contra del avance de la homosexualidad se debe a que han dirigido su lucha alrededor de la protesta, las marchas y la reacción espontánea e improvisada y han ignorado el enorme poder e influencia que tiene el Tribunal Supremo de los Estados Unidos para modificar los valores de la sociedad.  Para adelantar su causa, tienen que salir de la improvisación y organizar su lucha alrededor del estudio de las causas que han producido el éxito de los grupos a favor del avance de la homosexualidad.  Sólo cuando se han identificado correctamente estas causas, se pueden empezar a combatir con efectividad.  Sólo de esta forma se puede salir de la protesta y la improvisación que los lleva de una derrota a otra y arribar a la acción revolucionaria que es capaz de transformar la realidad.

Lo primero que hay que estudiar es la forma en que los grupos a favor del avance de la homosexualidad han logrado cambiar las actitudes de los miembros de la sociedad más prominentes y en posiciones de poder.  Esto es importante, pues estas personas, por estar en posiciones de poder, tienen la capacidad de coaccionar al resto de la sociedad para que también cambien sus valores hacia la homosexualidad por medio de criminalizar la tenencia de esos valores.  La creación de leyes y reglamentos, por parte de los legisladores, gobernantes y jefes de agencias, para criminalizar la tenencia de valores en contra de la conducta homosexual, ejerce un enorme poder de cambio en la sociedad.  La interpretación de esas leyes, reglamentos y de la constitución por parte de los tribunales, tiene igualmente un poder extraordinario para modificar los valores sociales en contra de la conducta homosexual.  En consecuencia, es fundamental identificar correctamente la forma en que los grupos a favor del avance de la homosexualidad han logrado cambiar los valores de los miembros más prominentes de la sociedad a favor de la homosexualidad.  Esto permitiría atacar específicamente las causas de dicho cambio y ser efectivos.

Los grupos a favor del avance de la homosexualidad han logrado presentar con éxito ante los tribunales evidencia basada en el peritaje de que la homosexualidad es una preferencia sexual y, por consiguiente, un factor biológico innato.  Los grupos religiosos han fallado en demostrar la falsedad de esa evidencia y ni siquiera de ponerla en duda.  Han fallado igualmente en demostrar el derecho natural que tienen las sociedades para determinar las normas de conducta moral que han de regir.  Simplemente los grupos a favor del avance de la homosexualidad han logrado presentar ante el supremo la idea de que la homosexualidad es una preferencia sexual, entendiéndose con ello que la homosexualidad es una conducta biológica que no puede ser difundida entre los heterosexuales.  Es decir, han logrado proyectar con éxito la idea de que la homosexualidad no es una conducta que se pueda aprender ni enseñar, sino que es algo innato.  Se nace homosexual y, por consiguiente, se trata de una minoría que debe ser protegida de la discriminación.  Los grupos pro moral y los grupos religiosos que han combatido el avance de esta ideología, han fallado en no proveerle a la sociedad y a los tribunales la evidencia de que los homosexuales no son una minoría y de que la homosexualidad se puede aprender y promover.

Los grupos  en contra del avance de la homosexualidad, si quieren tener éxito en su lucha, tienen que promover con éxito entre los miembros más prominentes de la sociedad la idea de que la homosexualidad, si bien puede tener un factor innato, también se puede aprender como conducta y que la desinstalación del valor “la homosexualidad es mala” en la sociedad conduciría al crecimiento de la homosexualidad y a la transformación de la sociedad de una heterosexual a una homosexual.  La evidencia en ese sentido es sólida ya que la historia provee amplios ejemplos de conducta homosexual generalizada en la sociedad.

Aparte de promover, a través del discurso estas ideas mediante conferencias y escritos, es necesario incoar un pleito para presentar la evidencia en contra de la idea de que los homosexuales son un grupo minoritario.  Es fundamental para los grupos en contra del avance de la homosexualidad ganar ese pleito, pues cómo se ha señalado, el poder de las decisiones del Tribunal Supremo para cambiar los valores y las actitudes de la sociedad es enorme.  Si los grupos en contra del avance de la homosexualidad no logran ganar a nivel de los tribunales su lucha, en el largo plazo, no prevalecerán.  Repito, no hay posibilidad de ganar esa lucha fuera de los tribunales por más marchas de protesta que organicen los grupos religiosos.

Estrategia del Pleito a Incoarse en los Tribunales

Ahora bien, para incoar un pleito con éxito en cualquier tribunal es necesario conocer las reglas del juego en este foro, pues es con estos preceptos que hay que actuar y no con los religiosos o moralistas.  Cuáles son esas reglas:

Para intervenir con los derechos fundamentales del individuo que tienen rango constitucional, como por ejemplo, el derecho a la intimidad y a la libertad, hay que demostrarle al tribunal que el Estado tiene un interés apremiante en dicha intervención.  Eso lo que quiere decir es que el Estado tiene el peso de la prueba para demostrar que tiene una justificación válida para intervenir con esos derechos y que, al hacer un balance entre ese derecho y la justificación para intervenir, tiene más peso la justificación.  El “estandin” para representar al Estado puede recaer en el gobierno o en las personas que representen al pueblo, como son los grupos religiosos.

Los grupos a favor del avance de la homosexualidad han logrado prevalecer con éxito en los tribunales para no ser discriminados por medio de reclamar derechos constitucionales, como el derecho a la libertad, a la intimidad y el derecho a la libre expresión, argumentando que el Estado no tiene una justificación válida en derecho o un interés apremiante en intervenir o en afectar estos derechos.  Y los jueces han entendido que dicha justificación no existe.  Sin embargo, si la hay y es el Estado (a través de los grupos religiosos) el que tiene que demostrar que en el balance de interés entre esa justificación para intervenir y el derechos de los homosexuales como individuos, dicha justificación tiene más peso.

Para ganar este pleito hay que demostrarle al tribunal 4 cosas:

  1. Los homosexuales no son un grupo minoritario.  Es decir, no poseen las características para ser considerados como un grupo minoritario.
  2. La homosexualidad se puede aprender como conducta aunque las personas no tengan orientación biológica homosexual.

 

  1. El crecimiento de la conducta homosexual entre los miembros de la sociedad resulta perjudicial para la sociedad.

Fíjese que se trata de demostrar que la homosexualidad es perjudicial a la sociedad y no que la homosexualidad sea pecado o inmoral.  El tribunal no acepta este tipo de argumentación y si los grupos en contra de la homosexualidad quieren prevalecer en su lucha, tienen que dejar sus argumentos religiosos para otros foros que no sean los tribunales.

  1. La homosexualidad se fomenta cuando se desinstalan los valores de los miembros de la sociedad en contra de la homosexualidad, mediante legislación y jurisprudencia que criminaliza la tenencia de dichos valores.

En  cuanto al primer punto existen los argumentos para sostener que los homosexuales no son un grupo minoritario, por consiguiente, es cuestión de que los grupos en contra del avance de la homosexualidad se organicen para recaudar los recursos necesarios para incoar este pleito que habrá de requerir de mucho peritaje.  En cuanto al segundo punto, hay que llevar evidencia, mediante peritos en historia, de que han existido sociedades homosexuales lo que demuestra que la homosexualidad es una conducta que se puede aprender y difundirse de forma generalizada en la sociedad.  En cuanto al tercer punto, hay que llevar evidencia, mediante peritos en biología y epidemiología, del aumento en la propagación de enfermedades venéreas, algunas que no tienen cura, en aquellas poblaciones donde se practican relaciones sexuales anales y su posterior transmisión a la población heterosexual.  En cuanto al cuarto punto hay que presentar evidencia de que la conducta homosexual aumenta cuando se desinstalan los valores en contra de la conducta homosexual.  Que en efecto así ocurre cuando se desinstala el valor “la homosexualidad es mala”.  Hay que llevar evidencia, mediante peritos en psicología social, sobre cómo se instalan valores y cómo se modifican a través de las disonancias cognoscitivas de Festinger.  Hay que llevar evidencia del papel que juegan los valores en regular la conducta sexual de los individuos en la sociedad, como por ejemplo, la conducta incestuosa entre padres e hijos y entre hermanos, la conducta pedófila entre adultos y niños, así como la conducta homosexual.  Llevar evidencia de épocas y de sociedades en que, dado determinados valores, los casamientos entre hermanos eran permitidos y de épocas y sociedades en que, dado determinados valores, la conducta pedófila (casamientos de adultos con niños) era también permitida.  Hay que llevar evidencia de que la repulsión y desagrado que se siente ante la idea de tener sexo con la madre, el padre o hermanos o con un niño no es una preferencia sexual innata entre los heterosexuales que los lleva a repudiar este tipo de conducta, sino el resultado de tener instalados valores en contra de esas conductas.  Hay que llevar evidencia de que la criminalización de la tenencia de los valores en contra de la conducta homosexual, conduce con el tiempo, después de múltiples generaciones, a la desinstalación de esos valores y al fomento de dichas prácticas.  Hay que llevar evidencia de que los pueblos tienen un derecho natural a determinar las normas que regulan la conducta sexual de sus miembros.

Hay que llevar evidencia de que todo hombre tiene la capacidad fisiológica para derivar placer de una relación homosexual y lo mismo aplica al caso de la mujer.  Todo hombre o mujer puede derivar placer cuando se le acaricia la piel o sus órganos genitales, no importa cuál sea el género de la persona que le acaricie.  Lo único que le impide derivar ese placer son sus valores.  Si se le educa bajo el valor de que ser homosexual es malo, sentirá vergüenza y desagrado de practicar ese tipo de conducta. 

Hay que presentar evidencia de que todo hombre o mujer puede derivar placer del estímulo del ano.  El que sienta desagrado y vergüenza de practicar esa conducta se debe a sus valores y, por ende, a la forma en que se le educa.  Hay que presentarle al Tribunal evidencia de que, en efecto, ha habido épocas y sociedades en que, dado determinados valores, las relaciones homosexuales eran la norma entre los miembros de la sociedad.

Hay que presentarle al Tribunal evidencia de que, en efecto, ha habido épocas y sociedades en que, dado determinados valores, la pedofilia era permitida y aceptada como algo normal.