3 ¿Cuáles son las Causas del Comportamiento Homosexual?

El 21 de mayo del 1996 el Tribunal Supremo de los Estados Unidos revoca una estipulación del estado de Colarado la cual anulaba la protección de leyes para proteger a los homosexuales de ser discriminados.  En mayo de 1998 el ex presidente Democrata Bill Clinton aboga por el derecho de los homosexuales a no ser discriminados.  El 21 de febrero de 2013 el actual presidente de los Estados Unidos Barack Obama también del Partido Demócrata de los Estados Unidos declara públicamente su identificación con la lucha de los homosexuales para que se reconozca el matrimonio homosexual.  Tanto la decisión del Tribunal Supremo como la del ex presidente Bill Clinton y la del actual presidente Barack Obama de abogar por la no discriminación del homosexual en el ejército y otras ramas del gobierno, así como el matrimonio entre personas del mismo sexo son equivocadas.

El ex presidente Clinton, como el actual presidente Obama, como el Tribunal Supremo de los Estados Unidos parten en sus juicios de dos premisas equivocadas.  La primera de ellas es que la homosexualidad es innata y no puede aprenderse, ni puede fomentarse.  La segunda es que no es correcto discriminar contra la conducta que es el resultado de inclinaciones biológicas innatas y por lo tanto naturales.  Ambas premisas son incorrectas.  La primera premisa se discutirá bajo los títulos:

  1. Bases Culturales de la Conducta Homosexual Entre los Heterosexuales 
  1. Bases Fisiológicas de la Conducta Homosexual Entre los Heterosexuales

y es el tema de los siguientes dos tópicos.  La segunda premisa se discutirá  bajo los títulos.

  1. ¿Es la homosexualidad una preferencia sexual?
  1. ¿Puede Ser la Preferencia Sexual la Base Para Que la Conducta Homosexual Sea una Decisión Individual o es la Conducta Homosexual una Decisión Colectiva?
  1. ¿Son los Homosexuales un Grupo Minoritario?
  1. La Unidad Básica de Reproducción del Sistema de Valores en la Sociedad es el Matrimonio Entre un Hombre y una Mujer 

Los últimos cuatro títulos son los temas de los restantes tópicos.

Tal y como señaláramos en el menú “Resumen Teoría”  el comportamiento homosexual puede tener dos causas u orígenes. Puede tener una base cultural y por tanto aprendida, así como también una base biológica y, por lo tanto, innata.  Veamos.

Bases Culturales de la Conducta Homosexual Entre los Heterosexuales

Los valores sociales definen aquellas pautas de conducta que cuando todo el mundo las realiza redundan en el bienestar del colectivo.  Los valores sociales son parte de la cultura de los pueblos.  Cuando se cambian los valores de un pueblo, se cambia también un aspecto de la cultura de ese pueblo.

El comportamiento heterosexual de un pueblo es parte de la cultura de ese pueblo y está determinado por los valores de esa cultura con respecto a la conducta sexual que se considera aceptable, correcta o buena vs. la conducta sexual que se considera inaceptable, incorrecta o mala.  Por ejemplo, es normal que en una sociedad con una cultura heterosexual se valore la conducta heterosexual como aceptable, correcta o buena y se valore la conducta homosexual como inaceptable, incorrecta o mala.  Por el contrario, es normal que en una sociedad con una cultura homosexual se valore la conducta heterosexual y la conducta homosexual de la misma forma como conductas aceptables, correctas o buenas.

Es por eso que en la historia de Roma, Grecia y de otras civilizaciones se pueden observar períodos donde la aceptación de la conducta homosexual se incrementaba y por consiguiente su práctica.  Una vez se cambian los valores culturales heterosexuales por los valores homosexuales la sociedad evoluciona de una heterosexual a una homosexual.

Cuando la sociedad contemporánea, a través de los tribunales, la legislatura y el ejecutivo criminaliza y penaliza la tenencia de los valores que rechazan la conducta homosexual como inaceptable, incorrecta o mala, está forzando un cambio en la cultura del pueblo de una cultura heterosexual a una cultura homosexual.  El cambio cultural no se verá en el corto plazo.  Tomará de 4 a 5 generaciones, es decir de 80 a 100 años para ver la transformación cultural de esa sociedad.

La Teoría de la Homosexualidad por Aprendizaje Cultural es una teoría psico-sociológica sobre la homosexualidad que establece que la conducta homosexual, al igual que la heterosexual, se aprende a partir de los valores sociales existentes en la cultura sobre la conducta heterosexual y la conducta homosexual.  Según esta teoría, el aprendizaje de la conducta homosexual depende de la no tenencia en las personas de los valores anti-homosexuales.  Es decir, el aprendizaje de la conducta homosexual depende de la desinstalación de la psiquis de las personas de los valores que establecen que la conducta homosexual es mala o negativa.  En consecuencia, según esta teoría la desinstalación sistemática en las personas de dichos valores anti-homosexuales por parte de las instituciones del Estado tiene el efecto de inducir y fomentar la conducta homosexual en la sociedad en el largo plazo.

Si esta teoría es correcta, entonces las decisiones del Tribunal Supremo y las leyes de la legislatura que criminalizan las expresiones públicas en contra de la conducta homosexual y, por consiguiente, criminalizan la tenencia de los valores anti-homosexuales, tienen el efecto de fomentar la homosexualidad en la sociedad en la medida en que desinstalan en las personas dichos valores.  Lo mismo ocurre con las leyes que legalizan la conducta homosexual y el matrimonio homosexual.  Estas leyes tienen el efecto de establecer nuevos valores en la cultura de los pueblos en el sentido de que la conducta homosexual es aceptable, correcta o buena.  Estos valores son contrarios a los valores tradicionales de la cultura que establecen que la conducta homosexual es inaceptable, incorrecta o mala.

Hasta el día de hoy las decisiones del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, así como las del poder legislativo y el ejecutivo, en materia de crear leyes y reglamentos que criminalizan las expresiones públicas en contra de la homosexualidad, parten de la premisa de que la conducta homosexual tiene un solo origen biológico.  Es decir, se presume que la conducta homosexual es únicamente innata y que no se puede aprender como elemento de la cultura.  En consecuencia, se presume que los homosexuales forman un grupo minoritario.

Si es correcta la aseveración de esta nueva teoría sociológica, en el sentido de que la conducta homosexual se aprende y puede ser fomentada como un aspecto de la cultura de los pueblos, entonces las personas que practican la homosexualidad no pueden ser consideradas como un grupo minoritario.  Además de la conclusión anterior hay otra conclusión que surge.  De ser correcta esta teoría en el sentido de que la conducta homosexual se puede aprender y ser trasmitida como costumbre de la cultura, entonces la legislación y las decisiones del Tribunal Supremo que criminalizan en las personas la tenencia de valores en contra de la conducta homosexual tiene el efecto de fomentar la transición paulatina de la sociedad de una sociedad heterosexual a una sociedad homosexual.

Si esta teoría es correcta y describe la realidad, dentro del término de 80 a 100 años, es decir para el año 2112, la sociedad norteamericana habrá experimentado una transición de una sociedad heterosexual a una sociedad homosexual donde más del 30% de su población será homosexual.

Bases Fisiológicas de la Conducta Homosexual Entre los Heterosexuales

La conducta homosexual puede ser innata, en el caso de los individuos biológicamente orientados hacia esa conducta, así como puede ser aprendida, en el caso de los heterosexuales o individuos no biológicamente orientados hacia esa conducta.  Esto último tiene su origen en la base fisiológica del erotismo o placer sexual humano.  Todo hombre por más varón que se sienta puede derivar placer del estímulo del ano.  El ano es un órgano sensitivo que produce placer cuando es estimulado a través de la penetración con cualquier objeto.  Se puede estimular el ano con la penetración del dedo, un objeto o un pene.  Cualquier hombre, al igual que cualquier  mujer puede derivar placer del estímulo del ano.  La piel, al igual que la boca y otros órganos del cuerpo producen gratificación o placer sexual cuando es estimulada, no importa quien sea la persona que produce la caricia o qué objeto (vibrador, pene artificial, etc.) o animal (perro que lame los órganos sexuales o bestialismos con animales diversos, etc.). 

Vemos, pues, que tanto el hombre como la mujer pueden derivar placer de cualquier caricia en la piel o en la boca o en el órgano genital, no importa quién sea el ser humano o el objeto o el animal que produce la caricia.  ¿Por qué, entonces, los heterosexuales sienten repulsión y desagrado de tener relaciones homosexuales?  La respuesta es la enseñanza de los valores sociales que regulan la conducta sexual de los individuos que viven en la sociedad.  Estos valores forman parte de la cultura de los pueblos.  Si se cambian estos valores se cambia un aspecto muy importante de la cultura.

El ser humano es el único animal que tiene valores y que rige su conducta en función de dichos valores.

Los valores, una vez inculcados e instalados en la psiquis de los individuos tienen la facultad de activar o producir emociones desagradables.  La sociedad le inculca al individuo el valor de que ser homosexual es malo.  Una vez inculcado ese valor, la conducta homosexual le produce vergüenza, desagrado, repugnancia, etc.  Pero no hay ningún impedimento fisiológico para que ese hombre o mujer no pueda derivar placer del estímulo del ano o de cualquier otra parte del cuerpo no importa quien sea el que le produzca ese estímulo.  El impedimento no es físico sino emocional.  La violación del valor le produce emociones y estados afectivos desagradables muy intensos que lo aleja de esa conducta.  Si este valor negativo es removido, entonces podrá derivar placer de la conducta homosexual.  Eso es precisamente lo que hace la legislación para evitar el discrimen de la sociedad contra el comportamiento homosexual.

De igual forma no hay ningún impedimento fisiológico que impida a un individuo derivar placer de una relación sexual con sus padres o hijos.  La vagina de la madre o hija o el pene del padre o hijo tienen la capacidad fisiológica para generar el orgasmo en cualquier relación incestuosa.  La única razón por la cual las relaciones sexuales con la madre o los hijos producen náusea, horror, desagrado, repugnancia, etc., es por un factor educativo que tiene su origen en la enseñanza e inculcación de los valores.  Desde pequeño la sociedad inculca en el individuo el valor de que las relaciones incestuosas son malas y abominables.  Una vez instalado el valor en la psiquis del individuo la idea de ejecutar ese tipo de conducta le produce vergüenza, desagrado, displacer.  Los individuos que por alguna razón no han instalado valores respecto a la conducta sexual incestuosa tienen relaciones sexuales con sus padres, hijos o hermanos.  Debido a que estos individuos no experimentan la emoción vergüenza ni la emoción desagrado, pueden entonces disfrutar libremente con sus hijas o hijos o padres del placer sexual que produce el estímulo fisiológico de sus órganos no importa quién sea la persona que se los estimula. 

Análogamente no hay ningún impedimento fisiológico que impida a cualquier individuo derivar placer sexual de los niños.  La razón por la cual la pedofilia no se difunde de forma generalizada en la sociedad se encuentra en los valores que se inculcan e instalan en los individuos y que forman parte de su cultura.

Estos valores establecen que es malo que los hombres practiquen la homosexualidad, así como el incesto, así como la pedofilia.  Estos valores una vez instalados en el individuo le activarán sensaciones desagradables cuando se acerque a estas conductas u objetos abstractos.  Estos valores pueden coexistir con la instalación de otros valores que son inconsistentes con ellos, como por ejemplo, el valor de que ser homosexual no es malo.  En el largo plazo, quizás en las siguientes generaciones, un valor logra prevalecer plenamente sobre los demás y entonces habrá consistencia entre ellos.

Es por eso que constantemente vemos personas que cometen incesto.  Como no tienen estos valores instalados en su psiquis, no pueden reaccionar emocional y afectivamente ante su violación y al no producirles vergüenza, náusea desagrado, etc., pueden disfrutar del acto.

Desde luego que hay factores innatos en la conducta.  Hay personas que genéticamente sienten más atractivo sexual por personas de su mismo sexo.  Es decir biológicamente se excitan sexualmente con más facilidad ante la presencia de alguien de su mismo sexo.  No obstante, es genético también el que una gran proporción de las personas viejas se exciten más fácil con personas jóvenes que con personas de su misma edad o más viejas.  De igual forma en el extremo de la curva normal hay personas que genéticamente sienten más atractivo sexual, no con personas jóvenes, sino con los niños.  Estos son los pedófilos.  Es decir, biológicamente se excitan sexualmente con más facilidad ante la presencia de un niño que ante la de un adulto.  El fenómeno consiste en que la presencia de un niño, en vez de producirle la emoción ternura como reacción biológicamente innata en la mayoría de los individuos, le produce la emoción erotismo o excitación sexual.  En la vida real encontramos a diario cientos de ejemplos de estos casos.  Tanto es así que hay una industria de revistas y videos de pornografía infantil que hace millones de dólares vendiéndoselos a personas con estas tendencias biológicas.  De igual forma, en ciertas culturas orientales es normal, no solamente la prostitución infantil, sino la práctica de casarse a edad infantil.  Hay casos extremos de personas que se sienten sexualmente atraídos por bebés de meses de nacidos.  No son extrañas las noticias sobre violadores de bebés. 

¿Es la homosexualidad una preferencia sexual?

Existe la creencia generalizada de que la homosexualidad es cuestión de una preferencia sexual.  Por preferencia sexual se entiende que la homosexualidad es una conducta genéticamente orientada.  Es decir, el homosexual se siente atraído sexualmente por personas de su propio sexo, mientras las personas del sexo opuesto no le atraen o no le atraen tanto.  En consecuencia, la homosexualidad no se aprende ni se puede difundir entre los heterosexuales y por consiguiente no se puede fomentar  como costumbre cultural.  De aquí se deduce que, no se debe discriminar contra ninguna persona que haga de conocimiento público su homosexualidad.  Las figuras públicas que sean homosexuales, es decir, los deportistas y atletas famosos, profesores, artistas del espectáculo y figuras que representan modelos a seguir para los niños y la sociedad en general, pueden proclamar su homosexualidad y manifestar orgullo y regocijo por serlo, porque los niños y los adultos en la sociedad no tratarán de imitarlos en su homosexualidad.  Un profesor de escuela primaria puede decirles a los niños de su escuela que él es homosexual y que se siente orgulloso de serlo y eso se supone que no habrá de ser imitado por los niños que lo ven como un modelo a seguir.  Se presume que esto será así en virtud de que la homosexualidad es una conducta innata o biológica que no se puede aprender culturalmente.

Por tal motivo los homosexuales deben ser considerados como un grupo minoritario y ser protegidos por las leyes anti discrimen de la misma forma que los individuos que nacen con impedimentos físicos o que accidentalmente adquieren la condición son una minoría y deben ser protegidos por las leyes contra el discrimen.

Esta percepción es doblemente errada.  En primer lugar, la homosexualidad, si bien puede ser biológica, también puede ser aprendida como costumbre cultural y, en segundo lugar, hay conductas genéticas o innatas que no se pueden permitir.  Por ejemplo, se sabe que una parte de la conducta y por ende de la personalidad del individuo, tiene una base biológica o genética innata.  Así hay personas que nacen con una predisposición genética para disfrutar de las relaciones sexuales con niños y se les llama pedófilos, hay otras que nacen con una predisposición genética para disfrutar del dolor propio y se les llama masoquistas, hay otros que nacen con una predisposición genética para disfrutar cuando causan dolor a otras personas y se les llama sádicos, hay otras que nacen con una predisposición genética para matarse y se les llama suicidas, hay otros que nacen  con una predisposición genética para no sentir temor ante el peligro, y desde pequeño exhiben una conducta que se conoce como temeridad, hay personas que nacen con una predisposición genética para robar y se les llama cleptómanos.  Entre estos últimos encontramos personas muy adineradas que no pueden evitar sentir el impulso compulsivo de robar.  Hay personas que nacen con una predisposición genética para jugar compulsivamente sin poderse controlar, hay personas que nacen con una predisposición genética para ser alcohólicos, etc.

No hay duda alguna de que una gran parte de la conducta tiene una base genética innata que modela la personalidad de cada individuo.  A pesar de que el pedófilo o el cleptómano o el jugador compulsivo siente ese impulso que forma parte de su personalidad innata y que en muchos casos no se pueden contener, la sociedad no puede tratar estas personas como minorías y concederles la misma condición que una persona con impedimentos físicos, pues estas conductas aparte de que puedan tener una predisposición innata, tienen también como característica el ser conductas que se pueden aprender por conveniencia y difundirse, perjudicándose el bienestar del colectivo.  Nadie puede aprender a ser un minusválido, ni a ser indio, negro, mujer o cualquier otro grupo minoritario.  Por lo tanto, dado el principio ético de que todos los seres humanos son iguales, se justifica el legislar para proteger estos grupos y con ellos a la sociedad en general, contra el discrimen.  No obstante, no resulta sensato generalizar este principio de manera que se justifique o que se le permita a un profesor pedófilo, sádico, cleptómano, jugador compulsivo o alcohólico pararse frente a sus estudiantes y proclamar que se siente muy orgulloso de serlo porque nació con esa inclinación biológica.  La sociedad tiene el derecho natural a regular la conducta de sus miembros que resulta perjudicial para el colectivo, aunque esta conducta se encuentre determinada por factores genéticos innatos en una fracción minoritaria de la población.

En conclusión, el hecho de que una minoría de la población sienta atracción biológica o innata hacia las personas de su mismo sexo y el hecho de que se le de a esa condición el nombre de “preferencia sexual” no implica que la homosexualidad como conducta no pueda ser aprendida y trasmitida culturalmente, perjudicándose el bienestar de la sociedad.  En consecuencia, la homosexualidad no es una cuestión de preferencia sexual ya que ésta depende también del aprendizaje.

¿Puede Ser la Preferencia Sexual la Base Para Que la Conducta Homosexual Sea una Decisión Individual o es la Conducta Homosexual una Decisión Colectiva?

¿Debe la preferencia sexual de cada persona ser la base para legitimar y legalizar la conducta homosexual?

La homosexualidad como conducta no es una decisión individual sino colectiva.  No podemos decidir individualmente si queremos o no practicar la conducta homosexual, porque al final, en el largo plazo, todos estarán exhibiendo la misma conducta ya sea homosexual o heterosexual dependiendo de los valores culturales que se inculquen. 

La conducta sexual, aparte de que puede tener un origen biológico o innato tiene también un origen sociológico que es aprendido.  La conducta sexual se aprende a través de la enseñanza de los valores sociales básicos de la cultura.

En consecuencia, la sociedad no puede dejar al libre albedrío la decisión de practicar la homosexualidad porque en el corto plazo sería una decisión individual, pero en el largo plazo, después de 4 o 5 generaciones, sería una decisión colectiva, donde la homosexualidad se generalizaría como conducta.

Las decisiones sobre la conducta sexual que han de tener las personas no son susceptibles de ser individualizadas porque, por su naturaleza, son decisiones colectivas.  Es decir, esos comportamientos no pueden ser individualizados porque en el largo plazo definen comportamientos colectivos.  Por ejemplo, la conducta pedófila es rechazada por la inmensa mayoría de la población.  Ese rechazo no se debe a que las personas no puedan derivar placer de las relaciones sexuales con niños, sino que se debe a que los valores sociales instalados en la psiquis de las personas condenan esa conducta como mala.  En consecuencia, la violación del valor instalado produce o activa en los individuos la emoción vergüenza y es esa emoción desagradable lo que le impide actuar de esa manera a las personas y no su preferencia sexual sobre los niños. No obstante, ¿qué pasaría si se removiera ese valor de la psiquis de los miembros de la sociedad y se sustituyera por el valor de que es bueno y correcto tener relaciones sexuales con niños? y ¿qué pasaría si se pasara una ley legalizando las relaciones sexuales con los niños?  Pasaría lo siguiente: en el corto plazo, dado por la primera generación, esa nueva valorización de la conducta pedófila y esa nueva ley solo determinarán la conducta de los pedófilos. Es decir, el resto de las personas de esa primera generación en esa sociedad seguiría teniendo el mismo valor que les inculcaron desde que eran niños con respecto a la pedofilia y sentirían la emoción vergüenza al ejercer dicho comportamiento sexual con un niño.  Sin embargo, en el largo plazo, después de múltiples generaciones que crecerían en esa sociedad donde no se les inculca ese valor, la conducta pedófila se generalizaría en la mayoría de las personas.

En otras palabras, como vimos en el tópico anterior, las bases fisiológicas de la sexualidad humana  permiten obtener placer y gratificacion sexual de múltiples fuentes, entre las cuales están las relaciones sexuales con niños.  Por consiguiente, una vez que el valor social “las relaciones sexuales con niños son malas y abominable” fuera removido de la población y sustituido por el valor de que dichas relaciones son buenas y correctas, ocurrirá que después de transcurrir 4 o 5 generación  la conducta pedófila se generalizaría.  

En consecuencia, es un error aceptar la tesis de los grupos homosexuales en el sentido de que el comportamiento homosexual es una cuestión de preferencia sexual y, como tal, una decisión individual que no se debe condenar o valorizar como una mala conducta.  El no valorizar como mala o negativa la conducta homosexual conlleva una decisión colectiva sobre la práctica de esa conducta.  Es decir, conlleva un cambio en los valores de esa cultura y por lo tanto en lo que esa cultura enseña y trasmite de una generación a otra.  Una vez se acepta la conducta homosexual como buena o correcta es cuestión de tiempo para que todos los que incorporen el nuevo valor en las nuevas generaciones tomen la misma decisión.

¿Son Los Homosexuales un Grupo Minoritario?

Hay minorías legítimas, como lo son los distintos grupos raciales o étnicos o los minusválidos o, en el caso del género, la mujer, etc. que justifica que el estado (tribunales, gobernantes, legisladores) actúe para protegerlos del discrimen.  Esta intervención se justifica porque el discrimen aleja a la sociedad de ser una igualitaria, según se estableció en la constitución de esa sociedad. 

Lo que define a estos grupos como minorías no es un comportamiento o conducta, sino una o varias características en común que poseen todos los miembros que pertenecen a esas minorías y que no tienen nada que ver con una conducta o forma de comportarse.  El comportamiento de los individuos en la sociedad es algo que está regulado por el sistema de valores que establece la cultura de esa sociedad.  Aplica a la regulación de todas las conductas humanas incluyendo las genéticamente orientadas como lo son las conductas que satisfacen las necesidades sexuales de los individuos en la sociedad. 

La sociedad se arroga el derecho natural a definir la vida o convivencia dentro de ella.  Es decir, el derecho a determinar la forma en que sus miembros habrán de satisfacer sus necesidades sexuales, la forma en que deben aproximarse o cortejar a sus parejas para obtener sexo, la forma que tendrá la unidad básica de reproducir los valores culturales de una generación a otra y que se denomina como la familia, etc.. 

La definición del matrimonio entre un hombre y una mujer es a su vez una definición de lo que será la unidad básica de reproducir los valore sociales y por consiguiente la forma de reproducir la sociedad misma de generación en generación.  No se puede cambiar la definición del matrimonio para que incluya las relaciones entre personas de un mismo sexo sin alterar con ello la unidad básica de reproducción de los valores de la sociedad y en consecuencia alterar la naturaleza misma de la sociedad. 

La sociedad establece el valor de que las relaciones sexuales con niños son prohibidas, no importa si esa conducta tiene orientación genética en algunas personas o si es aprendida.  De igual forma prohíbe la conducta incestuosa y la homosexual.  Por consiguiente, una minoría no puede ser definida sobre una característica conductual o de comportamiento humano porque la regulación de la conducta o el comportamiento es algo que es consubstancial e inherente a la formación misma de la vida en sociedad.  Imponerle a la sociedad valores distintos equivale en efecto a cambiar y transformar la naturaleza de esa sociedad.  Una sociedad puede ser de naturaleza religiosa o laica, de naturaleza heterosexual u homosexual, pero siempre estará definida por el sistema de valores que se promulgan y que se reproducen de generación en generación.

Si la sociedad através de los tribunales y sus presidentes establecen nuevas reglas de conducta, es decir, nuevos valores sociales con respecto a que no es malo el comportamiento homosexual estará conduciendo a su vez esa sociedad a sufrir un cambio o transición de una vida en sociedad con reglas (valores) heterosexuales a una vida en sociedad con reglas (valores) homosexuales.  Esa transición no ocurrirá de súbito, sino a largo plazo.  Al principio coexistirán los dos conjuntos de valores (heterosexuales y homosexuales) pero luego con el pasar del tiempo las nuevas generaciones no sentirán vergüenza ni ninguna emoción adversa al practicar las relaciones homosexuales.  Cuando eso ocurra se habrá completado la transición de un país o sociedad heterosexual a un país o sociedad homosexual.

Podemos establecer una analogía entre el pedófilo y el pederasta con el homosexual por orientación biológica y el homosexual por aprendizaje.

El pedófilo se define como aquel adulto, por lo regular mayor de 18 años, que solo puede sentir excitación sexual con niños en edad pre-púbica, menores de 13 años (por lo regular entre 8 a 12 años, aunque ha habido casos de individuos que se sienten atraídos sexualmente por niños de tan solo 3 años).  El pederasta se define como aquel adulto que tiene relaciones sexuales con niños menores de 13 años.  Un pedófilo se convierte en pederasta cuando pasa de la excitación sexual  con niños a la relación sexual con niños. 

Un pedófilo no tiene que ser un pederasta y un pederasta no tiene que ser un pedófilo.  Una proporción grande de la población de pederastas no son pedófilos.  Es decir, a diferencia del pedófilo que solo siente atracción sexual por niños, el pederasta que no es pedófilo puede sentir atracción sexual por personas adultas y ser una persona casada con una vida marital normal y satisfactoria.  No obstante, si tiene la oportunidad de tener relaciones sexuales con un niño sin ser descubierto y castigado aprovechará la ocasión.

En consecuencia, podemos afirmar que el pedófilo es un individuo con una preferencia sexual hacia los niños de la misma forma en que el homosexual biológicamente orientado es un individuo con una preferencia sexual hacia las personas de su mismo género. 

El pederasta que no es pedófilo, por el contrario, puede ser una persona perfectamente normal en cuanto a su orientación sexual, pero que al no tener el valor instalado de que “las relaciones sexuales con niños son malas” puede disfrutar de ese tipo de relación sexual con niños siempre que se le presente la oportunidad de hacerlo sin ser castigado. 

En consecuencia, podemos afirmar que  el pederasta que no es pedófilo y que no tiene instalado el valor de que “las relaciones sexuales con niños son  malas”   es un individuo que practica las relaciones sexuales con niños por aprendizaje, de la misma forma que el heterosexual que no tiene instalado el valor de que “la homosexualidad es mala” y, por lo tanto, no siente vergüenza de tener relaciones homosexuales, es homosexual por aprendizaje.

Queda sobreentendido de que el hecho de que una proporción de la población sea pedófila, es decir, sean personas que estén biológicamente orientadas para solo obtener placer sexual con niños, no puede implicar que la sociedad sea obligada a tratar a estas personas como un grupo minoritario y permitirles la aceptación de su conducta como correcta concediéndole el derecho a sostener relaciones sexuales con niños sin que puedan ser rechazados o discriminados por el resto de la sociedad.  Tampoco puede ser motivo para que la sociedad permita y legalice el matrimonio de un adulto con un niño.

Queda sobreentendido de que el hecho de que una proporción de la población sea biológicamente homosexual, es decir, sean personas que estén biológicamente orientadas para solo obtener placer sexual con personas de su mismo género, no puede implicar que la sociedad sea obligada a tratar a estas personas como un grupo minoritario y permitirles la aceptación de su conducta como correcta concediéndole el derecho a sostener relaciones sexuales con personas de su mismo género sin que puedan ser rechazados o discriminados por el resto de la sociedad.  Tampoco puede ser motivo para que la sociedad permita y legalice el matrimonio de un homosexual con otro homosexual.  Sin embargo, eso es exactamente lo que se ha hecho al legislarse y crearse jurisprudencia para criminalizar la tenencia de los valores en las personas en contra de la conducta homosexual y legalizarse el matrimonio homosexual.

En conclusión, hay minorías que no son legítimas porque están definidas en relación a una conducta o comportamiento humano, como lo son los pedófilos, los cleptómanos, jugadores compulsivos, alcohólicos, etc. y por lo tanto, no se justifica que el estado actúe para protegerlos en contra del natural discrimen de la sociedad que ha valorizado tales conductas como malas.

La Unidad Básica de Reproducción del Sistema de Valores en la Sociedad es el Matrimonio Entre un Hombre y una Mujer

En la cultura occidental el matrimonio es entre un hombre y una mujer.  Esto es un valor moral de la cultura occidental.  La sociedad tiene el derecho natural a determinar lo que es moral (es decir, la conducta socialmente aceptable) y el Estado que violenta ese derecho puede caer fácilmente en la anarquía, la anomía social y la degeneración.

Veamos un ejemplo.  Si el gobierno legaliza el matrimonio entre dos hombres o entre dos mujeres, la unidad básica de reproducción del sistema de valores en la sociedad cambia y con ello los propios valores que se habrán de trasmitir o difundir de una generación a otra.  El niño aprenderá del ejemplo de sus padres varones o sus padres mujeres las conductas sexuales que son aceptables y que por tanto puede seguir o practicar sin ser rechazado o desaprobado.

Más importante aun es la evolución de este fenómeno en el futuro.  Si se establece que la familia como unidad básica de reproducción de los valores sociales sobre el comportamiento sexual admisible puede estar constituida por el matrimonio entre dos hombres o dos mujeres es cuestión de tiempo para que la sociedad se pregunte por qué no puede ser la unió entre tres o más hombre o tres o más mujeres.  Por qué no entre un hombre con varias mujeres o una mujer con varios hombres. Existen las sociedades donde la poligamia es la norma o regla.  ¿Por qué somos sociedades monogamias y no poligamias?  Las razones por las cuales las sociedades occidentales evolucionaron hacia la monogamia en vez de la poligamia están perdidas en la historia antropológica de la humanidad pero no por eso se debe presumir que no existieron. 

Los valores sociales se definen como los comportamientos que cuando todos los miembros de la sociedad los practican se genera el beneficio o bienestar del colectivo y cuando nadie los practica redundan en la perdida de ese bienestar.  Si desechamos el valor de que el matrimonio es entre un hombre y una mujer para sustituirlo por el valor de que el matrimonio es entre dos personas de cualquier sexo, es cuestión de tiempo para que se plantee el matrimonio polígamo entre múltiples personas ya sea del mismo sexo o de combinaciones de diferente sexo.

¿Cómo se inculcan e instalan los valores?  Ese es el tema que se discute en el próximo artículo titulado “Qué son los Valores y Cómo Determinan el Comportamiento de los Pueblos”.

Logros

Los Niños de hoy son los hombres del futuro. Queremos legarle un mundo libre de opresión, maltrato y discriminación femenina. Los hombres valen lo mismo que las mujeres y deben tener los mismos derechos ante las leyes que las mujeres. Más aún cuando los hombres constituyen el sector de la población desde la cual se ejerce la fuerza y la violencia necesaria para imponer y sostener el derecho al voto de las mujeres.

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La teoría que explica la forma en que las mujeres se convirtieron de un género en sí en un género para sí y la forma en que los hombres podrían llegar a hacer lo mismo, se explica en el artículo titulado “La Pérdida del Derecho al Voto de las Mujeres”. Para leer este artículo haga click en el enlace siguiente.

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