Origenes de los Valores Morales

Algunos valores tienen orígenes recientes y otros orígenes muy antiguos.  Por ejemplo, los valores de que la homosexualidad y el incesto son conductas malas son muy antiguos mientras que el valor de que la pedofilia es una conducta mala es relativamente reciente.  Hace alrededor de 100 años era común que un hombre de 40 años se relacionara y se casara con una niña de 12 a 16 años.  Hoy en día eso es un delito.

 

Los valores sociales se establecen para proteger al grupo o sociedad de los males que provocan los comportamientos que resultan socialmente dañinos.  En algún momento la sociedad advirtió que la conducta homosexual, incestuosa o pedófila traía acompañada la evolución de males sociales, enfermedades o conducta criminal y decidió prohibirlas mediante el establecimiento de los valores correspondientes. 

Por ejemplo, la conducta homosexual y la fornicación traían la propagación de las enfermedades venéreas en el colectivo o sociedad.

En las sociedades primitivas estas calamidades sociales eran atribuidas a la ira de Dios.  La ira de Dios era provocada, presumiblemente, por la conducta del pueblo con relación a la violación de los valores o mandamientos divinos.  Los 10 mandamientos de la religión cristiana son un ejemplo.

En esas épocas primitivas de los albores de las civilizaciones, la ciencia no existía.  El concepto del conocimiento como resultado de la observación controlada y objetiva no se conocía ya que la metodología científica no se había inventado.  En consecuencia, al conocimiento producto de la experiencia se le atribuía un origen místico, divino o religioso.  Si sobrevenía una epidemia de alguna enfermedad venérea, se le atribuía un origen divino como resultado de la ira de Dios por haber violado sus mandamientos de no fornicar. 

Los mandamientos de Dios no eran otra cosa que los valores sociales que se inculcaban en la población y cuyo origen verdadero era el resultado de la experiencia de los pueblos vista a través de sus personajes y líderes más observadores e inteligentes (profetas, jefes de tribus, monarcas, etc.).  En ausencia de la existencia de la ciencia a este conocimiento se le daba un origen místico.

Es de esta experiencia milenaria de los pueblos que surgen los valores morales de la sociedad con respecto a que es malo o contrario a los mandamientos de Dios la conducta homosexual, la conducta incestuosa o la fornicación.

Hoy en día los tribunales no aceptan este tipo de argumentación religiosa para justificar la existencia y aplicación de un valor moral.  Esto se debe a que como individuos del siglo 21 tenemos la convicción de que la ira de Dios no es la que origina los males sociales o las epidemias.  Como individuos del siglo 21 contraponemos la explicación científica de nuestra era a la explicación religiosa de la antigüedad.  La ciencia moderna nos dice que esos males sociales tienen un origen viral o bacterial.  En consecuencia, las explicaciones religiosas para justificar los valores no tienen cabida en los tribunales. 

A pesar de la validez que pueda haber en el razonamiento anterior, eso no quiere decir que dichos males sociales no sean provocados por la violación de los valores morales que prohibían las conductas que propiciaban esos males.  Es solo que a los tribunales no debemos llevar las explicaciones religiosas para justificar la existencia del valor en contra de la conducta homosexual.  Debemos buscar y llevar a los tribunales las explicaciones científicas para justificar la existencia del valor en contra de la conducta homosexual. 

Es decir,  los males sociales que se generan cuando se violan los valores siguen presentes hoy en día aunque se tenga la convicción de que no son provocados por la ira de Dios.  Los valores morales que se originaron hace miles de años y que son el producto de esa experiencia milenaria de los pueblos acumulada en la cultura siguen teniendo vigencia hoy como la tuvieron hace miles de años.

Vemos, pues, que la homosexualidad puede ser aprendida y que lo que evita en la sociedad la conducta pedófila, incestuosa así como la homosexual es la instalación de valores en los seres humanos.

Si se estudia la historia se podrá constatar que en las sociedades donde estos valores no se inculcan con mucha fuerza la conducta incestuosa es frecuente.  Así vemos que ha habido sociedades en las cuales los matrimonios entre hermanos es permitido así como entre tíos y sobrinos.  De igual forma ha habido en la historia sociedades donde la homosexualidad se ha difundido ampliamente hasta ser mayoritaria como es el caso de la Grecia antigua.  ¿Por qué entonces existen los valores en contra de la homosexualidad?

El Derecho Natural de la Sociedad a Regular la Conducta Individual

 

Toda sociedad se arroga el derecho de regular la conducta de los individuos.  Es esa regulación lo que permite, no solo la convivencia en forma colectiva, sino la conducta individual que redunda en el bienestar del colectivo.  Parte de la conducta que la sociedad de forma natural se arroga el derecho a regular es la conducta sexual.  En algún momento de la historia la sociedad descubre que ciertas conductas sexuales perjudican el bienestar del colectivo, mientras otras lo benefician.  Como consecuencia de ello la sociedad valoriza en forma negativa las primeras y positivas las segundas.  De esta forma se determinó que la pedofilia es mala, el incesto es malo, la homosexualidad es mala, las relaciones sexuales que no emplean la posición misionera de la procreación son malas, etc..

Algunas de las razones por la cual la sociedad adopta estos valores de conducta siguen presentes y otras han desaparecido.  Por ejemplo, el valor del incesto o relaciones sexuales entre parientes muy cercanos como algo malo surge como consecuencia de que tal conducta producía, no solamente disputas familiares que paran en asesinatos, como consecuencia de los celos, sino que, más importante aún, tal conducta producía el debilitamiento biológico del grupo para resistir enfermedades, aparte de que genera hemofilia.  Es por eso que se estimulaba el que los varones salieran a buscar su mujer fuera de su grupo familiar, así como se estimulaba el rapto de mujeres de otras tribus.  El rapto de las sabinas en la historia de Roma es un ejemplo de esto.

El valor de que la homosexualidad es mala tiene su origen en la necesidad de estimular el crecimiento de la población y en reducir la incidencia de enfermedades venéreas.

Obsérvese que el ano, a diferencia de la vagina, no segrega lubricantes naturales que eviten las laceraciones y el derrame de sangre.  Además, la proliferación de bacterias y microbios es extraordinariamente mayor que en la vagina por razones obvias, en consecuencia, las laceraciones producen infecciones con más facilidad.

Algunos de los factores que llevaron a la sociedad a regular la conducta sexual mediante la creación de los valores morales que existen en la actualidad ya desaparecieron.  Por ejemplo, la invención de la pastilla anticonceptiva, entre otros métodos, evita el embarazo en la mujer.  En consecuencia, resulta obsoleto el valor de la virginidad.  ¿Por qué, pues, sigue existiendo en el presente el valor de la virginidad en muchos sectores de las sociedades modernas?  La razón es sencilla.  Los valores, una vez establecidos por la sociedad, no evolucionan al ritmo que lo hacen los adelantos técnicos.  Tienden a trasmitirse de padres a hijos de manera automática y se pueden mantener así, casi sin alterar, por siglos.  Lo único que los altera es la creación de nuevas valorizaciones fomentada por alguna nueva ideología. 

Con respecto a la homosexualidad ha ocurrido lo mismo.  El invento de la penicilina, los antibióticos, los profilácticos, los desinfectantes y los lubricantes que reducen las laceraciones e infecciones resultantes de la penetración anal, hacen que la práctica de la homosexualidad pueda ser más segura, aunque no evita la proliferación de enfermedades venéreas.  Este factor ha sido quizás el responsable de impulsar la aparición de la ideología homosexual que amenaza a su vez con producir las transiciones de las sociedades heterosexuales a sociedades homosexuales.