9 Sociología de la Revolución Homosexual en los Estados Unidos

En los Estados Unidos los grupos pro “gay” han estado asociando el objeto valorizado negativamente “ser homosexual es malo” con el objeto valorizado positivamente “defender los derechos de las minorías a no ser discriminados es bueno”.  El proceso se describe en los siguientes términos.  Defender el derecho de las minorías a no ser discriminados es bueno.  Los homosexuales son una minoría.  Por lo tanto, defender los derechos de los homosexuales a no ser discriminados es bueno.  La estrategia ha tenido un enorme éxito.  Las disonancias cognoscitivas descritas por Festinger han generando un proceso dramático de cambio de valores con respecto a la homosexualidad.  Tanto es así que dos presidentes demócratas (Clinton y Obama) y el Tribunal Supremo de los Estados Unidos se sienten emocional y afectivamente atraídos hacia la idea de defender los derechos de los homosexuales como minoría.  Nadie se pregunta si es cierto que los homosexuales constituyan una minoría en el correcto sentido de ese concepto.

Para una discusión detallada de lo que son los valores sociales y la forma en que estos regulan la conducta del individuo en la sociedad ver:  Walter H. Bruckman “Hacia una reformulación de la psicología contemporánea: La teoría de los senergicones”, editorial Trillas, México 1995.

Cambio de los Valores Sociales Sobre la Homosexualidad

En el artículos anterior bajo el menú: Teoría Sociológica: ¿Cómo se Modifican los Valores? se discutió la forma en que cambian los valores.  En este artículo se habrá de hacer uso de esa teoría.  

La forma en que los grupos “gay” han logrado desarrollar una estrategia exitosa para producir cambios en los valores de la sociedad norteamericana es una que hace uso de dos recursos.  En primer lugar hacen uso del conocimiento científico sobre las disonancias cognoscitivas de Festiger y, en segundo lugar, hacen uso del reconocimiento que ha hecho la sociedad norteamericana a los derechos de los negros y de las minorías en general.  En lo que respecta al primer aspecto, han logrado producir disonancias cognoscitivas en la sociedad norteamericana promoviendo con éxito una ideología seudocientífica sobre la naturaleza u origen de la conducta homosexual.  En lo que respecta al segundo aspecto, han logrado generar con mucho éxito en la mente de los norteamericanos una analogía de la lucha de los grupos homosexuales con las luchas de Malcon X y Martin Luter King por el reconocimiento de los derechos de las minorías.

Esa estrategia de los grupos “gay” ha resultado ser muy exitosa.  Consiste en crear y difundir una ideología “científica” (en realidad seudo científica) sobre la naturaleza biológica de la homosexualidad que les permita compararse y equiparar la homosexualidad con los otros grupos minoritarios de manera que puedan aprovecharse de la buena voluntad y simpatía que hay en la sociedad para erradicar el discrimen contra las minorías.  En la medida en que han logrado tener éxito de asociar la homosexualidad con una minoría discriminada, las disonancias de Festinger han hecho el resto promoviendo el cambio en el sistema de valores de los individuos.  Como sabemos las disonancias cognoscitivas que producen estas comparaciones entre los homosexuales y los grupos minoritarios hicieron su efecto en los integrantes del Tribunal Supremo de los Estados Unidos y en dos de sus presidentes demócratas.

La forma en que se modifican o cambian los valores no está claramente definida en la teoría sociológica contemporánea.  La hipótesis más firmemente establecida es presentada por León Festínger con su teoría sobre las disonancias cognoscitivas.  En forma breve esta teoría establece que si una persona tiene un valor en contra o a favor de algo y posee otro valor que entra en contradicción con el primero, se activará un mecanismo que hará que se produzcan cambios en uno de los dos valores o en ambos y, en consecuencia, en las actitudes que se derivan de ellas.  Por ejemplo, la creencia de que las personas negras son inferiores a las personas blancas está fundada en el valor “ser negro es malo”.  Este valor está en contradicción con los valores “ser racista es malo”, “ser justo es bueno”, “ser Igualitario es bueno” y con la creencia “todos los hombres son iguales”.  En consecuencia, un individuo que sea confrontado con ambos tipos de valores experimentará disonancias cognoscitivas que lo llevan a generar ansiedad.  La generación de ansiedad, mientras más intensa sea, más lo incitará a la modificación de uno de los dos tipos de valores.

Los grupos a favor del avance de los homosexuales han utilizado estos postulados para modificar los valores de los miembros de la sociedad más prominentes.  ¿Cómo lo han hecho?  Veamos.  Un valor muy fuertemente establecido en nuestra sociedad y en especial en sus miembros más prominentes es: “la discriminación en contra de cualquier grupo minoritario es mala”.  Los grupos que favorecen el avance de los homosexuales han logrado promover con éxito la idea de que los homosexuales son un grupo minoritario.  Para convencer a la sociedad presentan el argumento de que la homosexualidad es una preferencia sexual y, en consecuencia, no se puede aprender como conducta, sino que se nace homosexual.  En la medida en que han logrado convencer a los miembros más prominentes de la sociedad de que en efecto se trata de una minoría y, por lo tanto, de un grupo que es discriminado, en esa medida han generado disonancias cognoscitivas en dichos miembros que, al generar ansiedad, los llevan a cambiar sus valores y sus consecuentes actitudes.

Lo que ignoran los miembros más prominentes de la sociedad es que la información que se les ha provisto sobre la naturaleza absolutamente innata de la conducta homosexual es falsa ya que también se puede aprender y que el cambiar los valores de la sociedad en contra de la conducta homosexual tiene, en el largo plazo, después de múltiples generaciones, el efecto de fomentar la homosexualidad.

Si se le pregunta a cualquiera de los jueces del Tribunal Supremo de los Estados Unidos si estarían de acuerdo con que la sociedad se transformara de una heterosexual a una homosexual, todos dirían que no.  Si se les preguntara si estarían de acuerdo con que la sociedad tiene el derecho a decidir si quieren ser transformado de una sociedad heterosexual a una homosexual dirían todos que si.  Sin embargo, esos mismos jueces han establecido jurisprudencia con respecto a la discriminación en contra de los homosexuales que tiene precisamente el efecto de ir transformando la sociedad en esa dirección.  ¿Por qué proceden de esta forma?  La razón por la cual esto ocurre es porque ninguno de ellos cree que la homosexualidad se puede aprender y mucho menos fomentar.

La Correcta Interpretación de la Constitución Norteamericana

El Tribunal Supremo de los Estados Unidos tiene como parte de sus funciones la de interpretar la constitución y, más aún, el espíritu o intención de lo que se quiso decir en dicha constitución. La constitución de un país es un documento creado por la sociedad donde se establecen los valores que habrán de regir esa sociedad. La sociedad decidió que el discrimen entre los seres humanos es malo al establecer en la constitución que todos los hombres son iguales. Toca al Tribunal Supremo interpretar lo que quiso decir la sociedad en esa cláusula constitucional, es decir interpretar el espíritu de la ley y determinar cuándo se está violando ese derecho. Resulta meridianamente claro de ese espíritu de la constitución que la sociedad considera malo discriminar por razones de raza o grupo étnico, género o impedimento físico. No resulta evidente de ese espíritu de la ley constitucional que la sociedad haya querido incluir en esos grupos las desviaciones de las normas morales de conducta, aunque se trate de conductas genéticamente orientadas, pues estas pueden aprenderse por conveniencia y ser fomentadas perjudicándose el bienestar del colectivo.

El Tribunal Supremo de los Estados Unidos debe ser ilustrado para que no se convierta en victima de las ideologías seudocientíficas de los grupos homosexuales y termine tomando decisiones que transformen en el largo plazo la sociedad norteamericana de una heterosexual monogamica a una homosexual poligamica. Si el Tribunal Supremo de los Estados Unidos mantiene la jurisprudencia actual estaría impidiendo que la sociedad pueda establecer lo que es moral y adjudicándose esa atribución para si mismo. En consecuencia, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos estaría forzando la evolución de la sociedad norteamericana hacia esas conductas.

 

La función del Tribunal Supremo debe ser la de interpretar las reglas de moral, así como el espíritu de esas reglas establecidas por la sociedad a lo largo del tiempo y consagradas en su constitución y sus leyes. No debe ser la función del Tribunal Supremo la de sustituir a la sociedad para decidir lo que deben ser las reglas morales de la sociedad.

El Grado de Prestigio de las Instituciones y su Influencia Sobre la Inculcación de Nuevos Valores

Debe quedar claro que la homosexualidad puede aprenderse si se deja de inculcar el valor que establece que ésta es mala.  Si la sociedad establece paulatinamente que ser homosexual no es malo, poco a poco va desinstalando este valor hasta que las nuevas generaciones ya no lo tienen.  En consecuencia, la homosexualidad comienza a aumentar.

Como ya se ha señalado, no se sabe cómo se instalan los valores en la psiquis de la persona.  Se sabe que estos se trasmiten a través de las figuras significativas como lo son los padres, los amigos, los maestros, el sacerdote, etc.  Mientras más significativa es una persona para otra más influencia ejerce a la hora de inculcar valores.  Si se establece por ley que ser homosexual no es malo y que no se puede discriminar en contra de ellos, el maestro homosexual no ocultará a sus estudiantes su homosexualidad.  Por el contrario, proclamará su orgullo de ser homosexual ya que esto no es malo.  El maestro es una figura significativa para el estudiante y es posible que copie e instale de él y no de su padre o amigos el valor de que ser homosexual es bueno.  Todo dependerá de la influencia que ejerza el padre y demás personas significativas vs. la influencia que ejerza el maestro. 

El presidente de una nación es una figura altamente significativa para los niños.  Si el Presidente dice que ser homosexual no es malo, es algo que tiene un enorme poder educativo en las nuevas generaciones.  El Tribunal Supremo de un país es una institución de una enorme significancia para todos los ciudadanos.  Cuando el Tribunal Supremo dice que ser homosexual no es malo, ejerce una enorme influencia sobre el establecimiento e instalación de nuevos valores en la psiquis de las nuevas generaciones. 

Para que se tenga una idea del enorme poder que el Tribunal Supremo tiene sobre los cambios de valores en la sociedad basta poner como ejemplo el caso de la discriminación racial.  A pesar de que todavía estamos muy lejos de alcanzar el ideal de una sociedad no racista, resulta evidente como en el transcurso de apenas 40 a 60 años las decisiones del Supremo han transformado radicalmente los valores y las actitudes de la sociedad norteamericana sobre la conducta racista.  Hace 40 a 60 años era ínfima la presencia de los negros y demás minorías en la televisión, la radio, la industria cinematográfica, las profesiones altamente remuneradas, etc..  Hoy día eso no es así.

¿Por qué hago énfasis en las nuevas generaciones?  Los valores, una vez instalados tienden a prevalecer y a resistir el cambio.  Es más fácil que nuevos valores que contradigan los viejos calen en las nuevas generaciones que en los adultos que ya están formados.  Voy a darles un ejemplo.  El racismo es algo que se debe erradicar por injusto, inhumano y degradante.  Para eso las sociedades han creado el valor de que ser racista es malo, es decir la conducta discriminatoria por cuestión de la raza o el color es mala.  Las personas han instalado este nuevo valor y consecuentemente se manifiestan en contra del racismo.  Pero el viejo valor que es inconsistente con este sigue instalado.  En consecuencia, el individuo vive con los dos valores.  Por un lado, puede manifestar que los matrimonios interaciales no son malos, pero por el otro lado, desagradarle la idea de que su hija se case con una persona negra.  Sin embargo, las nuevas generaciones tienen la posibilidad de instalar un solo valor, el nuevo, en la medida que se expongan más a éste y no al anterior.  En consecuencia, es más factible que una sociedad no racista se dé en las nuevas generaciones por venir que en los ya existentes.

El fenómeno que hemos descrito en el párrafo anterior para el caso del racismo, aplica para otras valorizaciones como es el caso de la homosexualidad.  Como consecuencia de lo anterior, el ex Presidente Clinton, el actual Presidente Obama, los integrantes del Tribunal Supremo y muchos de los ciudadanos prominentes de la sociedad mantienen dos valores inconsistentes instalados.  Por un lado piensan y expresan que ser homosexual no es malo y por el otro sienten desagrado de practicar la homosexualidad.  Sin embargo, sus hijos en la próxima generación pueden no tener esta doble instalación de valores y, en consecuencia, no sentirse perturbados por practicar la homosexualidad. 

Es esta doble instalación de valores lo que le permite tener la falsa impresión de que la homosexualidad  no se puede fomentar.  Como ellos tienen valores morales fuertemente instalados en su psiquis, reciben la falsa impresión de que su repudio o rechazo a exhibir en lo personal una conducta homosexual es algo biológico que no se puede modificar.  Esto es como creer que por el hecho de ellos no exhibir una conducta racista, ya que tal conducta les resulta desagradable, implica que ellos nacieron así y que jamás podrían llegar a serlo.  Quizás la generación a la que ellos pertenecen no pueda jamás desprenderse del valor instalado de que la homosexualidad es mala.  En consecuencia, siempre sentirán el rechazo emocional o afectivo ante la posibilidad de ellos actuar como homosexuales, mientras a la vez sienten el rechazo emocional o afectivo hacia el discrimen y rechazo social contra los homosexuales.  Esta doble instalación de valores le produce la falsa impresión de que ellos jamás podrían sentir placer de la conducta homosexual, aunque crean y tengan el valor de que ser homosexual no es malo.  En consecuencia, reciben la falsa impresión de que la homosexualidad no se puede fomentar.  No se dan cuenta de que quizás en una generación los cambios no se vean, pero sí después de varias generaciones.  Como cada cual vive en la generación que le toca, no puede darse cuenta de lo que pasará en las generaciones venideras.  En consecuencia, pueden pasarse la vida entera teniendo esta doble valoración contradictoria, sintiendo, por un lado, emociones y estados afectivos desagradables que lo alejen de exhibir una conducta homosexual y, por el otro lado, sintiendo emociones y estados afectivos cónsonos con la defensa de los derechos de los homosexuales a no ser rechazados ni discriminados por los demás.  Este es precisamente el mismo caso del individuo que convive con los dos valores contradictorios de que ser racista es malo pero le desagrada que su hija se case con una persona negra.  Puede pasar toda la vida sin que logre superar su racismo, el cual está enraizado en el valor que le inculcaron desde pequeño de que ser negro es malo.  No obstante, para sus hijos, sus nietos y las generaciones futuras estos sentimientos contradictorios irán desapareciendo en la medida que las disonancias cognoscitivas vayan produciendo paulatinamente uniformidad en los valores y en la medida que se críen en un ambiente que les inculque un solo valor y no dos contradictorios.  En consecuencia, en la medida en que esto sea así, las nuevas generaciones no sentirán desagrado de que sus hijos tengan matrimonios interraciales.

El ex Presidente Clinton así como el actual Presidente Obama pueden manifestar públicamente que ser homosexual no es malo.  Sin embargo, ellos mismo no estar preparado emocionalmente para experimentar una relación homosexual sin sentir perturbación y desagrado.  De igual forma puede no estar preparado para aceptar que su hija simplemente por curiosidad experimente una relación homosexual.  Sin embargo, su hija o los hijos de su hija tienen mayor posibilidad de no instalar el valor de que ser homosexual es malo y, en consecuencia, de practicarlo sin remordimientos.  Debido a que los cambios se producen a largo plazo en las generaciones venideras, el ex Presidente Clinton así como el actual Presidente Obama no pueden darse cuenta del efecto que sus decisiones del presente tendrán sobre la sociedad futura.

El Poder de las Ideologías Como Formas de Impulsar Cambios en los Sistemas de Valores

Las ideologías populistas son creencias generalizadas que se ponen de moda y se difunden con fuerza en la población.  Esas ideas según se van difundiendo van modificando todas aquellas creencias y valores antiguos que entran en contradicción con ésta, generando así transformaciones en la constelación de valores de la sociedad.  En muchas ocasiones esas ideologías populistas no tienen ninguna base científica teórica sobre la cual sustentar las nuevas creencias.  Sin embargo, si la ideología se torna muy popular tendrá la capacidad de generar modelos seudo científicos que la justifiquen.  Los científicos son seres humanos sujetos a compartir, al igual que cualquier otra persona, estas ideologías populistas.  En consecuencia, su búsqueda científica estará orientada para encontrar lo que se desea encontrar.  En el campo de las ciencias sociales ésta es más la regla que la excepción.  Sin embargo, ocurre también en las ciencias naturales.  Hay muchos científicos naturales dedicados a encontrar los factores fisiológicos y biológicos en las estructuras cerebrales que justifiquen el que la homosexualidad es un factor genético y no aprendido.  Ya hay quienes han encontrado diferencias estructurales en el cerebro de los homosexuales, que demuestran, según ellos, la tesis de que es un fenómeno puramente biológico y, en consecuencia, cuestión de una preferencia sexual.  Para una discusión sobre cómo se forman los marcos conceptuales a través de los cuales los seres humanos perciben o interpretan la realidad ver Capítulo 10 de W. H. Bruckman, “Hacia una Reformulación de la Psicología Contemporánea: la Teoría de los Senergicones”. editorial Trillas, México, 1995.

Tanto el ex Presidente Clinton como el actual presidente Obama como los integrantes del Tribunal Supremo son víctimas de ideologías populistas erradas y de modelos seudocientíficos igualmente errados.  En consecuencia, ninguno de ellos cree que sus decisiones puedan estar fomentando la homosexualidad en la nación y esto es un error.  Sí la fomentan, pero el fenómeno tarda en revelarse varias generaciones ya que los cambios no se dan en el corto plazo.